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Colección AW 22/23

Nuestro Manifiesto

VISTAMOS CON ORGULLO

NUESTRA CONDICIÓN DE HOMBRE

Vivimos en una sociedad en la que está mal visto ser ese tipo de hombre al que le vuelven loco las mujeres, la fiesta y los placeres de la vida. Una sociedad llena de marcas blancas, que pretenden llegar al todo, esas que te hablan en inglés para no decir nada. 

Yo no soy como el resto, soy un macho sin complejos, soy lo realmente transgresor, porque nadie te dirá hoy que tranquilo, que la testosterona no va a matar a nadie y que el único lugar donde no debes tener pelos es en la lengua. Vivamos y vistamos con orgullo nuestra condición de hombre. 

Mientras quede gente como tú y como yo en España, esto seguirá adelante, porque la marcha atrás no es una opción. 

Gracias totales,

Sudaderas.

Camisetas.

Camisas.

Accesorios.

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  • Aquellos años locos.
#beckham #futbol
  • Clic al audio para descubrir.
  • Lo vivido y bebido este finde en @festival_jardindelasdelicias fue de lo más surealista en la historia de esta marca.
Había una zona de mercadillo, con marcas “del rollo”, unos cracks hacían piercings a cambio de follows, otros optaron por los brillos y hubo quien regaló chupitos, ¿nosotros?, nosotros no habíamos planificado nada, simplemente llevamos nuestra ropa, mucha.
Acabó el viernes, y nos lo gozamos, costes cubiertos, ya podemos mamarnos el sábado y que el jefe nos de una palmadita en la espalda. Pero no fue así, porque llegó el sábado, el día en el que el frío traicionero de septiembre fue capaz de convertir un festival de despedida del verano en Marchica. 
Para cuando esto pasó, ya habíamos batido el récord de ventas por día en Canallita, pero ahí no acabaría la cosa. El sol se puso, y comenzó la helada. 
Al terminar el concierto de Rozalén, la peña se agolpaba frente al puesto canallita para hacerse con una sudadera. El frío no solo azotaba el festival, sino también la cartera de quien allí se encontraba. Chavales, he visto a un pivardo de la XXL intentando envainarse la última sudadera de Julio Iglesias que nos quedaba, talla S. He visto un datáfono echar humo, y he oído decir: Canallita me ha salvado de una hipotermia. Por 39,95€ te quitábamos el frío, y además te llevabas una sudadera. Pero nada es eterno, y las sudaderas de acabaron, ahí empezó lo bueno. Niñas cambiaron sus tops ombligueros por las camisas de popelin, camisetas de D.EX.M con dos camisas de piqué encima, se lo llevaban todo puesto. También hubo quien se ponía doble camiseta por debajo, todo por “escuchar” a Izal. En una hora triplicamos ganancias, nos quedamos sin nada, premio, nos costaría menos recoger.
El alcohol no pudo con el frío, Canallita, sí. 
Mirases por donde mirases allí estaban, un ejército de canallitas desplegado, decenas de personas que sin saberlo, ya formaban parte de la revolución de la masculinidad.
Sólo nos queda agradeceros a todos los que os acercasteis a saludar, a los que comprasteis, y a los de “mejor me lo pillo por la web”, pero sobre todo, a aquellas madres, padres y mujeres que no dijeron “llévate algo que caen las temperaturas”. 
Gracias.
  • Últimas unidades de la camisa vaquera más fresca del mercado.
  • Hoy es el cumpleaños de El Rey, no vamos a decir cuántos van, porque ya sabéis: Cool kids never die.
Desde canallita hemos planteado un chalenge, esta noche baila, pero al estilo Julio, recopilaremos los vídeos y se lo haremos llegar. 
Mándanoslo por privado, y ya está.
  • Camisa Sonó un signore.
Y ya está.
  • De estos hay varios en Canallita.
#fifa #mourinho #champions
  • Que pena lo de la reina eh. Anda mira, algo con lo que consolarte.
#aquísevienellorao
  • Como buen psiquiatra, mi padre siempre se esforzó en reforzar mi virilidad y la de mis hermanos. Tanto era así que, cuando dejé el pañal, me enseñó a mear de pie, en el bidet, pero de pie. Cuando nos daba una de estas lecciones siempre iba acompañada de “Así hacemos las cosas los hombres”. Un día, esta enseñanza le costó la reputación y una desviación de tabique a mi vecina.
Año 1999, La Moraleja.
Nuestros vecinos, una familia muy numerosa afín a los valores de mi colegio, nos invitaron a mi hermano Santi, a mí, y a los Goonies (mi peña de la urba), a la comunión de la pequeña Leticia. 
Estábamos jugando en el jardín y la pelota cayó tras unos arbustos, para mi asombro allí estaba la niña de la comunión, de espaldas, meando, de pie, meando-de-pie. En ese momento resonó en mi cabeza la frase de mi padre: “Así hacemos las cosas los hombres”, así que agarré la pelota y corrí, corrí como si no hubiera mañana, mientras gritaba, ¡es un tío!, ¡Leticia es un tío! Instantáneamente se formó un corro alrededor mío mientras relataba los hechos a Los Goonies. Pronto llegaron los hermanos mayores de Leticia y fueron a por mí.
Santi, mi propio hermano me abandonó, yo corrí hacia casa pero las piernas de un niño de nueve años no son las de uno de catorce. Me arrinconaron, y llego la pequeña Leti, poca escapatoria tenía así que propiné un puñetazo a la única cabeza que estaba a mí alcance, la de ella. Nunca se le pega a una niña, eso lo sabía, pero, ¡meaba de pie!, era un tío.
Fue suficiente distracción como para acceder a mi jardín atravesando el seto al estilo Tom y Jerry. 
Bastaron unos minutos para que apareciera el padre de la niña de la comunión, ahora niña de la curva gracias a mi crochet, en nuestra puerta. Mi viejo, después de escuchar al vecino, se giró y escuchó de mi boca los hechos tal cual os los he contado. Se esbozó una sonrisa en su cara y me dijo: no se dice mear, se dice hacer pis”, seguidamente miró a aquel supernumerario y a la niña de la curva, se encogió de hombros y cerró la puerta. Luego hubo alguna que otra leche, pero por el destrozo en el seto. No nos volvieron a invitar a ninguna comunión de Aldeafuente.
Moraleja: Así hacemos las cosas los hombres.
Aquellos años locos.
#beckham #futbol
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hace 12 horas
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hace 2 días
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Lo vivido y bebido este finde en @festival_jardindelasdelicias fue de lo más surealista en la historia de esta marca.
Había una zona de mercadillo, con marcas “del rollo”, unos cracks hacían piercings a cambio de follows, otros optaron por los brillos y hubo quien regaló chupitos, ¿nosotros?, nosotros no habíamos planificado nada, simplemente llevamos nuestra ropa, mucha.
Acabó el viernes, y nos lo gozamos, costes cubiertos, ya podemos mamarnos el sábado y que el jefe nos de una palmadita en la espalda. Pero no fue así, porque llegó el sábado, el día en el que el frío traicionero de septiembre fue capaz de convertir un festival de despedida del verano en Marchica. 
Para cuando esto pasó, ya habíamos batido el récord de ventas por día en Canallita, pero ahí no acabaría la cosa. El sol se puso, y comenzó la helada. 
Al terminar el concierto de Rozalén, la peña se agolpaba frente al puesto canallita para hacerse con una sudadera. El frío no solo azotaba el festival, sino también la cartera de quien allí se encontraba. Chavales, he visto a un pivardo de la XXL intentando envainarse la última sudadera de Julio Iglesias que nos quedaba, talla S. He visto un datáfono echar humo, y he oído decir: Canallita me ha salvado de una hipotermia. Por 39,95€ te quitábamos el frío, y además te llevabas una sudadera. Pero nada es eterno, y las sudaderas de acabaron, ahí empezó lo bueno. Niñas cambiaron sus tops ombligueros por las camisas de popelin, camisetas de D.EX.M con dos camisas de piqué encima, se lo llevaban todo puesto. También hubo quien se ponía doble camiseta por debajo, todo por “escuchar” a Izal. En una hora triplicamos ganancias, nos quedamos sin nada, premio, nos costaría menos recoger.
El alcohol no pudo con el frío, Canallita, sí. 
Mirases por donde mirases allí estaban, un ejército de canallitas desplegado, decenas de personas que sin saberlo, ya formaban parte de la revolución de la masculinidad.
Sólo nos queda agradeceros a todos los que os acercasteis a saludar, a los que comprasteis, y a los de “mejor me lo pillo por la web”, pero sobre todo, a aquellas madres, padres y mujeres que no dijeron “llévate algo que caen las temperaturas”. 
Gracias.
Lo vivido y bebido este finde en @festival_jardindelasdelicias fue de lo más surealista en la historia de esta marca.
Había una zona de mercadillo, con marcas “del rollo”, unos cracks hacían piercings a cambio de follows, otros optaron por los brillos y hubo quien regaló chupitos, ¿nosotros?, nosotros no habíamos planificado nada, simplemente llevamos nuestra ropa, mucha.
Acabó el viernes, y nos lo gozamos, costes cubiertos, ya podemos mamarnos el sábado y que el jefe nos de una palmadita en la espalda. Pero no fue así, porque llegó el sábado, el día en el que el frío traicionero de septiembre fue capaz de convertir un festival de despedida del verano en Marchica. 
Para cuando esto pasó, ya habíamos batido el récord de ventas por día en Canallita, pero ahí no acabaría la cosa. El sol se puso, y comenzó la helada. 
Al terminar el concierto de Rozalén, la peña se agolpaba frente al puesto canallita para hacerse con una sudadera. El frío no solo azotaba el festival, sino también la cartera de quien allí se encontraba. Chavales, he visto a un pivardo de la XXL intentando envainarse la última sudadera de Julio Iglesias que nos quedaba, talla S. He visto un datáfono echar humo, y he oído decir: Canallita me ha salvado de una hipotermia. Por 39,95€ te quitábamos el frío, y además te llevabas una sudadera. Pero nada es eterno, y las sudaderas de acabaron, ahí empezó lo bueno. Niñas cambiaron sus tops ombligueros por las camisas de popelin, camisetas de D.EX.M con dos camisas de piqué encima, se lo llevaban todo puesto. También hubo quien se ponía doble camiseta por debajo, todo por “escuchar” a Izal. En una hora triplicamos ganancias, nos quedamos sin nada, premio, nos costaría menos recoger.
El alcohol no pudo con el frío, Canallita, sí. 
Mirases por donde mirases allí estaban, un ejército de canallitas desplegado, decenas de personas que sin saberlo, ya formaban parte de la revolución de la masculinidad.
Sólo nos queda agradeceros a todos los que os acercasteis a saludar, a los que comprasteis, y a los de “mejor me lo pillo por la web”, pero sobre todo, a aquellas madres, padres y mujeres que no dijeron “llévate algo que caen las temperaturas”. 
Gracias.
Lo vivido y bebido este finde en @festival_jardindelasdelicias fue de lo más surealista en la historia de esta marca.
Había una zona de mercadillo, con marcas “del rollo”, unos cracks hacían piercings a cambio de follows, otros optaron por los brillos y hubo quien regaló chupitos, ¿nosotros?, nosotros no habíamos planificado nada, simplemente llevamos nuestra ropa, mucha.
Acabó el viernes, y nos lo gozamos, costes cubiertos, ya podemos mamarnos el sábado y que el jefe nos de una palmadita en la espalda. Pero no fue así, porque llegó el sábado, el día en el que el frío traicionero de septiembre fue capaz de convertir un festival de despedida del verano en Marchica. 
Para cuando esto pasó, ya habíamos batido el récord de ventas por día en Canallita, pero ahí no acabaría la cosa. El sol se puso, y comenzó la helada. 
Al terminar el concierto de Rozalén, la peña se agolpaba frente al puesto canallita para hacerse con una sudadera. El frío no solo azotaba el festival, sino también la cartera de quien allí se encontraba. Chavales, he visto a un pivardo de la XXL intentando envainarse la última sudadera de Julio Iglesias que nos quedaba, talla S. He visto un datáfono echar humo, y he oído decir: Canallita me ha salvado de una hipotermia. Por 39,95€ te quitábamos el frío, y además te llevabas una sudadera. Pero nada es eterno, y las sudaderas de acabaron, ahí empezó lo bueno. Niñas cambiaron sus tops ombligueros por las camisas de popelin, camisetas de D.EX.M con dos camisas de piqué encima, se lo llevaban todo puesto. También hubo quien se ponía doble camiseta por debajo, todo por “escuchar” a Izal. En una hora triplicamos ganancias, nos quedamos sin nada, premio, nos costaría menos recoger.
El alcohol no pudo con el frío, Canallita, sí. 
Mirases por donde mirases allí estaban, un ejército de canallitas desplegado, decenas de personas que sin saberlo, ya formaban parte de la revolución de la masculinidad.
Sólo nos queda agradeceros a todos los que os acercasteis a saludar, a los que comprasteis, y a los de “mejor me lo pillo por la web”, pero sobre todo, a aquellas madres, padres y mujeres que no dijeron “llévate algo que caen las temperaturas”. 
Gracias.
Lo vivido y bebido este finde en @festival_jardindelasdelicias fue de lo más surealista en la historia de esta marca.
Había una zona de mercadillo, con marcas “del rollo”, unos cracks hacían piercings a cambio de follows, otros optaron por los brillos y hubo quien regaló chupitos, ¿nosotros?, nosotros no habíamos planificado nada, simplemente llevamos nuestra ropa, mucha.
Acabó el viernes, y nos lo gozamos, costes cubiertos, ya podemos mamarnos el sábado y que el jefe nos de una palmadita en la espalda. Pero no fue así, porque llegó el sábado, el día en el que el frío traicionero de septiembre fue capaz de convertir un festival de despedida del verano en Marchica. 
Para cuando esto pasó, ya habíamos batido el récord de ventas por día en Canallita, pero ahí no acabaría la cosa. El sol se puso, y comenzó la helada. 
Al terminar el concierto de Rozalén, la peña se agolpaba frente al puesto canallita para hacerse con una sudadera. El frío no solo azotaba el festival, sino también la cartera de quien allí se encontraba. Chavales, he visto a un pivardo de la XXL intentando envainarse la última sudadera de Julio Iglesias que nos quedaba, talla S. He visto un datáfono echar humo, y he oído decir: Canallita me ha salvado de una hipotermia. Por 39,95€ te quitábamos el frío, y además te llevabas una sudadera. Pero nada es eterno, y las sudaderas de acabaron, ahí empezó lo bueno. Niñas cambiaron sus tops ombligueros por las camisas de popelin, camisetas de D.EX.M con dos camisas de piqué encima, se lo llevaban todo puesto. También hubo quien se ponía doble camiseta por debajo, todo por “escuchar” a Izal. En una hora triplicamos ganancias, nos quedamos sin nada, premio, nos costaría menos recoger.
El alcohol no pudo con el frío, Canallita, sí. 
Mirases por donde mirases allí estaban, un ejército de canallitas desplegado, decenas de personas que sin saberlo, ya formaban parte de la revolución de la masculinidad.
Sólo nos queda agradeceros a todos los que os acercasteis a saludar, a los que comprasteis, y a los de “mejor me lo pillo por la web”, pero sobre todo, a aquellas madres, padres y mujeres que no dijeron “llévate algo que caen las temperaturas”. 
Gracias.
Lo vivido y bebido este finde en @festival_jardindelasdelicias fue de lo más surealista en la historia de esta marca. Había una zona de mercadillo, con marcas “del rollo”, unos cracks hacían piercings a cambio de follows, otros optaron por los brillos y hubo quien regaló chupitos, ¿nosotros?, nosotros no habíamos planificado nada, simplemente llevamos nuestra ropa, mucha. Acabó el viernes, y nos lo gozamos, costes cubiertos, ya podemos mamarnos el sábado y que el jefe nos de una palmadita en la espalda. Pero no fue así, porque llegó el sábado, el día en el que el frío traicionero de septiembre fue capaz de convertir un festival de despedida del verano en Marchica. Para cuando esto pasó, ya habíamos batido el récord de ventas por día en Canallita, pero ahí no acabaría la cosa. El sol se puso, y comenzó la helada. Al terminar el concierto de Rozalén, la peña se agolpaba frente al puesto canallita para hacerse con una sudadera. El frío no solo azotaba el festival, sino también la cartera de quien allí se encontraba. Chavales, he visto a un pivardo de la XXL intentando envainarse la última sudadera de Julio Iglesias que nos quedaba, talla S. He visto un datáfono echar humo, y he oído decir: Canallita me ha salvado de una hipotermia. Por 39,95€ te quitábamos el frío, y además te llevabas una sudadera. Pero nada es eterno, y las sudaderas de acabaron, ahí empezó lo bueno. Niñas cambiaron sus tops ombligueros por las camisas de popelin, camisetas de D.EX.M con dos camisas de piqué encima, se lo llevaban todo puesto. También hubo quien se ponía doble camiseta por debajo, todo por “escuchar” a Izal. En una hora triplicamos ganancias, nos quedamos sin nada, premio, nos costaría menos recoger. El alcohol no pudo con el frío, Canallita, sí. Mirases por donde mirases allí estaban, un ejército de canallitas desplegado, decenas de personas que sin saberlo, ya formaban parte de la revolución de la masculinidad. Sólo nos queda agradeceros a todos los que os acercasteis a saludar, a los que comprasteis, y a los de “mejor me lo pillo por la web”, pero sobre todo, a aquellas madres, padres y mujeres que no dijeron “llévate algo que caen las temperaturas”. Gracias.
hace 2 días
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3/9
Últimas unidades de la camisa vaquera más fresca del mercado.
Últimas unidades de la camisa vaquera más fresca del mercado.
Últimas unidades de la camisa vaquera más fresca del mercado.
Últimas unidades de la camisa vaquera más fresca del mercado.
hace 3 días
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4/9
Hoy es el cumpleaños de El Rey, no vamos a decir cuántos van, porque ya sabéis: Cool kids never die.
Desde canallita hemos planteado un chalenge, esta noche baila, pero al estilo Julio, recopilaremos los vídeos y se lo haremos llegar. 
Mándanoslo por privado, y ya está.
Hoy es el cumpleaños de El Rey, no vamos a decir cuántos van, porque ya sabéis: Cool kids never die. Desde canallita hemos planteado un chalenge, esta noche baila, pero al estilo Julio, recopilaremos los vídeos y se lo haremos llegar. Mándanoslo por privado, y ya está.
hace 4 días
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5/9
Camisa Sonó un signore.
Y ya está.
Camisa Sonó un signore. Y ya está.
hace 5 días
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6/9
De estos hay varios en Canallita.
#fifa #mourinho #champions
De estos hay varios en Canallita. #fifa #mourinho #champions
hace 6 días
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7/9
Que pena lo de la reina eh. Anda mira, algo con lo que consolarte.
#aquísevienellorao
Que pena lo de la reina eh. Anda mira, algo con lo que consolarte. #aquísevienellorao
hace 1 semana
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8/9
Como buen psiquiatra, mi padre siempre se esforzó en reforzar mi virilidad y la de mis hermanos. Tanto era así que, cuando dejé el pañal, me enseñó a mear de pie, en el bidet, pero de pie. Cuando nos daba una de estas lecciones siempre iba acompañada de “Así hacemos las cosas los hombres”. Un día, esta enseñanza le costó la reputación y una desviación de tabique a mi vecina.
Año 1999, La Moraleja.
Nuestros vecinos, una familia muy numerosa afín a los valores de mi colegio, nos invitaron a mi hermano Santi, a mí, y a los Goonies (mi peña de la urba), a la comunión de la pequeña Leticia. 
Estábamos jugando en el jardín y la pelota cayó tras unos arbustos, para mi asombro allí estaba la niña de la comunión, de espaldas, meando, de pie, meando-de-pie. En ese momento resonó en mi cabeza la frase de mi padre: “Así hacemos las cosas los hombres”, así que agarré la pelota y corrí, corrí como si no hubiera mañana, mientras gritaba, ¡es un tío!, ¡Leticia es un tío! Instantáneamente se formó un corro alrededor mío mientras relataba los hechos a Los Goonies. Pronto llegaron los hermanos mayores de Leticia y fueron a por mí.
Santi, mi propio hermano me abandonó, yo corrí hacia casa pero las piernas de un niño de nueve años no son las de uno de catorce. Me arrinconaron, y llego la pequeña Leti, poca escapatoria tenía así que propiné un puñetazo a la única cabeza que estaba a mí alcance, la de ella. Nunca se le pega a una niña, eso lo sabía, pero, ¡meaba de pie!, era un tío.
Fue suficiente distracción como para acceder a mi jardín atravesando el seto al estilo Tom y Jerry. 
Bastaron unos minutos para que apareciera el padre de la niña de la comunión, ahora niña de la curva gracias a mi crochet, en nuestra puerta. Mi viejo, después de escuchar al vecino, se giró y escuchó de mi boca los hechos tal cual os los he contado. Se esbozó una sonrisa en su cara y me dijo: no se dice mear, se dice hacer pis”, seguidamente miró a aquel supernumerario y a la niña de la curva, se encogió de hombros y cerró la puerta. Luego hubo alguna que otra leche, pero por el destrozo en el seto. No nos volvieron a invitar a ninguna comunión de Aldeafuente.
Moraleja: Así hacemos las cosas los hombres.
Como buen psiquiatra, mi padre siempre se esforzó en reforzar mi virilidad y la de mis hermanos. Tanto era así que, cuando dejé el pañal, me enseñó a mear de pie, en el bidet, pero de pie. Cuando nos daba una de estas lecciones siempre iba acompañada de “Así hacemos las cosas los hombres”. Un día, esta enseñanza le costó la reputación y una desviación de tabique a mi vecina. Año 1999, La Moraleja. Nuestros vecinos, una familia muy numerosa afín a los valores de mi colegio, nos invitaron a mi hermano Santi, a mí, y a los Goonies (mi peña de la urba), a la comunión de la pequeña Leticia. Estábamos jugando en el jardín y la pelota cayó tras unos arbustos, para mi asombro allí estaba la niña de la comunión, de espaldas, meando, de pie, meando-de-pie. En ese momento resonó en mi cabeza la frase de mi padre: “Así hacemos las cosas los hombres”, así que agarré la pelota y corrí, corrí como si no hubiera mañana, mientras gritaba, ¡es un tío!, ¡Leticia es un tío! Instantáneamente se formó un corro alrededor mío mientras relataba los hechos a Los Goonies. Pronto llegaron los hermanos mayores de Leticia y fueron a por mí. Santi, mi propio hermano me abandonó, yo corrí hacia casa pero las piernas de un niño de nueve años no son las de uno de catorce. Me arrinconaron, y llego la pequeña Leti, poca escapatoria tenía así que propiné un puñetazo a la única cabeza que estaba a mí alcance, la de ella. Nunca se le pega a una niña, eso lo sabía, pero, ¡meaba de pie!, era un tío. Fue suficiente distracción como para acceder a mi jardín atravesando el seto al estilo Tom y Jerry. Bastaron unos minutos para que apareciera el padre de la niña de la comunión, ahora niña de la curva gracias a mi crochet, en nuestra puerta. Mi viejo, después de escuchar al vecino, se giró y escuchó de mi boca los hechos tal cual os los he contado. Se esbozó una sonrisa en su cara y me dijo: no se dice mear, se dice hacer pis”, seguidamente miró a aquel supernumerario y a la niña de la curva, se encogió de hombros y cerró la puerta. Luego hubo alguna que otra leche, pero por el destrozo en el seto. No nos volvieron a invitar a ninguna comunión de Aldeafuente. Moraleja: Así hacemos las cosas los hombres.
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